FEDERICO LEÓN / ESTRELLAS

Quizás porque sentimos que en todas partes las cosas se están poniendo mal de verdad, que vienen mal desde hace tiempo, crisis económicas, crisis sociales, crisis políticas y crisis culturales, es que Estrellas de Federico León supone una mirada positiva que entra bien. Cada día que pasa, concluimos que el horizonte de bienestar básico se vuelve difuso hasta el punto que los indicadores -la realidad y los media- parecen querer decirnos que algunas sociedades perderán casi todo lo conquistado y otras nunca lo alcanzarán. ¿Verdad o ficción?

En villa 21 de Barracas, Buenos Aires, hay un protagonista, Julio Arrieta, y un montón de extras sin nombre. Toda la precariedad de esa comunidad gira en torno a un mundo propio construido para ser parte del mundo del cine, al menos eso parece. Vemos como día a día los villeros se levantan para participar en castings, hacer películas,  ir a la tele, grabar un spot publicitario o practicar en un taller de teatro. La villa ha introyectado el cine y se detiene ante la palabra “acción!!”. ¿Verdad o ficción?

Son personas buenas. El protagonista demuestra con su retórica fluida verdaderas intensiones de mejorar las oportunidades y condiciones de vida de sus vecinos. Él lo tiene claro, los demás, no lo sabemos.  Imposible pensar que entre los villeros hay delincuentes, prostitutas, mala gente, como dice el propio Julio Arrieta a propósito de promover caracteres posibles de ser contratados para un film, “portadores de cara” como les llama, rentabilizando con la estigmatización social. Su filosofía es simple: “que los pobres actuemos de pobres porque somos los más capacitados para hacerlo, como si fuéramos artistas.” ¿Verdad o ficción?

Por eso, aunque cae bien la película porque nos recuerda -una vez más- que hasta en las condiciones más desfavorables puede haber posibilidades y alternativas para rehacer la realidad, las imágenes y las historias contadas, los sueños y las fantasías de los villeros dejan un sabor amargo. Porque así como la tele, esta película para sus protagonistas realmente inmersos en su condición de pobreza y para los espectadores realmente bien sentados en la sala de cine de Matadero, es un modo de escapar a la realidad cualquiera sea esta.   Pero en cada una de las acciones creadas o puestas al servicio del film, persisten latentes los aspectos de su verdad y entonces chirrian los dientes y no es posible reír cándidamente. Menos cuando sabemos lo que sentimos cuando una peli se termina, cuando el escape llega a su fin.  Estrellas entre otras cosas, es un instante donde la ficción es una necesidad que resiste a la realidad. ¿Verdad o ficción?

Estrellas de Federico León fui vista en la Cineteca de Matadero Madrid.

Escrito por Paulina Chamorro para Escena Contemporánea 2012

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